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Antílopez en Nocturama 2014 “cuando la risa deja paso al asombro musical”

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Antílopez – Nocturama (3 de Julio 2014)

Fotografías: Esperanza Mar

Si alguna vez has visto a este grupo en directo no te cabrá en la cabeza que aun haya gente que no sepa quiénes son. Que no hayan disfrutado de las mieles de una noche llena de risas, de buena música, de mejor compañía y de intenso disfrute personal.

Pues sí, se comenta por ahí que aun hay gente despistada, distraída, atolondrada, desorientada. Con el fin de evitar eso en la medida de lo posible pasaremos a contar lo que aconteció el concierto del 3 de Julio en el Nocturama de Sevilla.

Muchas veces antes hemos disfrutado de la compañía de este dúo en la capital hispalense. Quizás la más sonada el “sold out” que tuvieron en el teatro Cajasol el año pasado. Aun habiéndolos visto varias veces te costaría describir cuál es su estilo.

Desde 8pistas apoyamos sin condición a los artistas versátiles, que juegan con estilos y melodías, pero es que Antílopez lo llevan un poquito más allá. Su juego no es sólo con las líricas o las melodías, sino con la propia estructura del espectáculo en sí. Juegan a ser músicos, humoristas, confesores, amigos, amantes, sermoneadores, psicólogos, copleros, curritos, ricos hijos de España. En fin, un revoltijo de sensaciones acompañadas siempre de la gran copa de vino de la risa.

En definitiva, es el humor lo que une todo. El show no tiene altibajos porque han sabido muy bien dotar a cada cosa de su justo peso en el momento oportuno. Cuando la música se sumerge en ritmos más lentos sus chascarrillos os tendrán más atentos que nunca, y cuando los temas por sí solos acogen todo el protagonismo sus gestos y caras lo dirán todo.

Un espectáculo muy medido, muy trabajado, pero a la misma vez natural, sincero y visualmente muy espontáneo, que a fin de cuentas es lo que más engancha a la gente.

Venían presentando su último trabajo Por desamor al arte, aunque por supuesto también ha habido hueco para algo de Ser MúsiCo su primera obra.

El concierto comenzó con el tándem “Una vez visto y curso de orientación” (vídeo) que con la complicidad del público presente y ese toque a lo Manu Chao en “Una vez visto” nos metía de lleno en su mundo de payasos, de letras incisivas y caricaturas humanas, con pintura en los ojos.

“The Show must go on” deberán pensar, ya que la cosa no para y si bien hemos empezado fuerte cuando le llega el turno al “Clown” propiamente dicho no hay espacio para el titubeo. Una historia sobre sus conciertos en la cárcel de Sevilla2, tocando para gente con más dinero que nosotros, nos mete de lleno en “Prefiero” (vídeo). Con un toque inicial a rock de los 50, la conexión vocal de Félix y Miguel es sólo comparable al diálogo interno entre sus dos guitarras.

Quizás ahora debería comentar que la puesta en escena es bien sencilla. Dos sillas, una pequeña mesita, un perchero bien pertrechado de sombreros y la simple figura de ellos dos caracterizados como ya es habitual verlos.

Aunque cuando escuchas el disco se nota que hay mucha más banda por detrás, el acústico le sienta muy bien. Íntimo y sincero. Más directo quizás. Al ser tan sencilla la imagen la conexión, si se consigue, es mucho más fuerte, y sinceramente la conexión con la gente es lo que más consiguen. En palabras de los propios artistas “un premio para esos chicos a los que sus madres no terminaron enviando a un colegio interno”.

Llega el turno de los famosos “Urunous” y “Oteización”. Si queréis saber qué significan esas palabras y qué relación tienen con Luis Miguel, Tamara (la de la madre menos violenta) y Bisbal tendréis que ir a verlos, porque es digno de escuchar. Pedidles, cuando lo soliciten que os Oteicen la intro de “La vuelta al mundo de Willy Fog” (vídeo original). No parareis de llorar de la risa, os lo aseguro.

Las canciones se suceden entre risas y sketches, entre historias susurradas o gritadas al viento. “Mi balada Ovalada” o “He estado pensando” (vídeo), por ejemplo, viene precedida por la bonita historia de una bolsa del DIA enamorada, con suspiro final al unísono de todos los presentes.

El ritmillo para las caderas llega con “Niños apadrinaos” (vídeo). Un tema original de Miguel Ángel Márquez pero que han terminado adaptando Antílpez, y rara es la ocasión que no la meten en su repertorio. Una de las letras más divertidas de su colección donde los niños apadrinados y cosas por la nariz son casi sinónimos.

En este punto llega uno de los cambios de vestuario más importantes de la noche. Gafas oscuras, pañuelo en el pelo y pose de chico malo para “Arizona Wifi” (vídeo). Un tema del que no he encontrado nada por la red y no se lo había escuchado antes. Y encima lo terminan con “They Don’t Care About Us” de Michael Jackson.

La irreverencia de su propuesta no tiene medida, se meten con todos y con todo, “creando amigos” como dirían ellos. Así que para uno de sus temas más laureados nos recuerdan que este es el primer concierto que dan durante el reinado de Felipe VI, y que por ello les hace mucha ilusión cantar “Hijos de España” en ritmo de tango arraigado y garrapatero, que nos demuestra como la humildad y el saber popular son cosas que más de uno debería de tenerlas continuamente en su mesita de noche, para ser lo primero que viera al despertar.

Cambian de un palo a otro como si fuera muy fácil. Las guitarras se adaptan a los versos de la misma manera que su indumentaria los hace cambiar de personaje en menos de dos minutos. Eso dice mucho de ellos, pero es que si encima la delicadeza musical llega a los niveles de “En peligro de extinción” (vídeo) u “Hoy la prensa viene sucia” mezclando la cantinela veneciana con el big boss o el flamenquito, mejor no decimos más y animamos a que no os lo perdáis por nada del mundo.

Resaltar quizás alguna frase de “Hoy la prensa viene sucia” que me ha encantado: Esta canción va dedicada a toda esa gente que pretende estafarnos con frases y temas vacíos mientras la dignidad viene con un pene en la cabeza.

Tras el subidón del último tema la pausa llega en forma de historia de miedo, de espíritus que entran en nuestro cuerpo en la fracción de segundo que queda tras haber tosido. Una cosa así como “Todo el mundo tiene que morir” a lo Ángel Garó. La intro perfecta para “La Gatita Presumida”, con la que en principio se termina lo que se daba. Aunque claro, no llegan a bajar del escenario tras el estruendoso ruido de  palmas y silbidos. Así nos regalan “Necrológica de un amorío” (vídeo), pedida hasta la saciedad por el público y “Canción privada” (vídeo).

Vaya manera de terminar el concierto por todo lo alto, con flamenco de raíces, de ese arraigado a nuestra tierra, de sentimiento a flor de piel, sin adornos ni parafernalias.

Un concierto grande, pero GRANDE con mayúsculas. Un deleite para nuestros sentidos, para los más puristas y los que sólo van para pasárselo de miedo. Para niños y no tan niños, para ancianos y viejos prematuros, para personas al fin y al cabo. Música en el sentido más amplio de la palabra. Mi más sincero aplauso para una de las noches más mágicas que he vivido en mucho tiempo.

https://www.flickr.com/apps/slideshow/show.swf?v=143270
Nota: Agradecer los vídeos a Lorena Bogado Camacho y Silvia Silvan Lopez

Autor: Esperanzamar

La música une, es universal, da igual el idioma que hables o si ni siquiera dices una palabra. Hay veces que ha dado igual si te has quedado sordo incluso, se puede sentir, te hace estremecer, saltar, gritar... la vida es mas interesante con ella y por eso deberia ser de libre circulacion. Aqui pongo mi granito de arena

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