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Feel the black sound

Crónica de Revolver en la Sala Custom 19/10/2013

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La noche se siente bien. El aforo esta completo y a pesar de las largas colas para entrar la cosa discurre fluida y agradable.

La media de edad pueden ser unos 35. Precisamente estábamos comentando la prensa que hemos asistido que la sala lleva semanas llenando el aforo. Eso significa muchas cosas. Una buena elección de las bandas, una apuesta por la versatilidad musical y sobre todo que la sala y Riff se están convirtiendo en todo un referente en el resurgimiento musical de esta ciudad.

El reggae de Bob ameniza la espera y a las 22:05 se apagan las luces y el humo empieza a surgir del escenario.

Un detalle muy bonito de la sala ha sido dejar un lugar reservado para personas discapacitadas al lado del escenario.

Sin mediar palabra Carlos coge su guitarra, su armónica y se tira de cabeza a “Tú y yo

Ahí está todo lo que veníamos a buscar, desde el primer segundo, los gallitos propios, las letras que te llegan  corazón como lanzas envenenadas, la gente coreando las frases, gargantas en vena. Todo esta ahí, para nosotros, unos afortunados.

Primeras palabras para agradecer la sala llena y el cartel de entradas agotadas. Carlos siempre ha sido sincero con sus palabras. Desde sus comienzos nunca ha tenido pelos en la lengua, y por la manera de introducir “Mestizo” creo que esta noche viene animado.

El formato eléctrico de “Enjoy” incluye bajo (Manuel Bagües), batería (Julián Nemesio) y a Carlos a la guitarra. Minimalista en cuanto a banda pero efectivo a la hora de acompañar a sus temas de siempre.

Los ojos de la gente lo dicen todo. Carlos viene con las pilas puestas desde el primer segundo. Son muchos años ya en el oficio y siempre es un placer ver a un profesional que encima se siente cómodo una noche.

No tengo que contar lo vivido con “El roce de tu piel”. Esencial para él y para nosotros. Revolver no sería lo mismo sin este tema, todos lo tenemos claro. Suena igual pero distinto a cuando lo escuchábamos hace años. Más vivencias, más años quizás pero con la misma energía de siempre.

Donde está el final” es un tema tocado solo en la gira de 2002 y que ahora se rescata para “Enjoy” porque sencillamente a Carlos y a nosotros nos encanta.

Si dijimos que Carlos venía hoy calentito lo demuestran sus palabras:

“No es lo mismo no tener para jamón y comer mortadela que comer o tener que dejar de comer. Y ese es el motivo por el cual en cada concierto quiero acordarme de esa gente que aunque se lleve trabajando toda su vida un día se levanta y no tiene nada.”

Perfecta introducción para “El mismo hombre” que interpreta sólo con su guitarra, en plan acústico.

Mientras Carlos canta se oye el incesante murmullo de la gente que se sabe cada palabra y cada entonación. De esta clase de conciertos ya se ven pocos. Donde los sentimientos te arañan la garganta mientras se te hace un nudo en el estomago.

Quizás recordando a esa persona que se fue, que te dejo una herida en tu corazón postadolescente, que te limo las ideas y te hizo crecer sin tu permiso. “El peligro” es el tema que todos llevamos dentro.

Un concierto donde recuerdes lo que fue, lo que es y lo que pudo haber sido. Te recuerda tu fragilidad, tu frugalidad y tu suerte. Tu suerte por estar vivo, por estar aquí junto a esa persona que esta noche está a tu lado, que te quiere y te acompaña en este corto viaje.

Si no hubiera que correr” es otra de las canciones recuperadas después de 14 años. Todos nos acordamos de aquel básico con  John Parsons y Nando González a las guitarras tocando este tema.

En un momento dado y aprovechando que Julián ha roto la caja, cosa que al parecer ocurre con frecuencia, Carlos presenta a la banda. Para posteriormente seguir con “Es lo que es, hay lo que hay”.

La energía, las ganas, la intensidad se palpa en el ambiente, se respira en el aire, se desgañita a grito pelao.

Todo este ambiente da pie a quizás la canción mas “positiva” que Carlos haya escrito nunca jeje “Odio”. Tema en el que no llega a cantar ni una sola vez el estribillo.

No hay ni un solo tema que la gente no coree pero hay algunos que por una razón u otra te han calado hondo y “San Pedro” es sin duda uno de ellos. Palmas en alto, inicio coreado por la gente mientras la banda disfruta, puro éxtasis de cuando te lo pasas en grande y tu mente está completamente en blanco.

Aquí no se trata de estar atentos, de escuchar, de ver, ni siquiera de sentir a la banda, aquí se trata de nosotros, de disfrutar como niños pequeños de uno de los mayores placeres de la vida, TU VIDA.

Y eso Carlos lo sabe bien, y continuamente incita a la gente para meterse de lleno en su música, en sus letras y en sus recuerdos, que a la vez son los nuestros propios.

El primer bis para “Dos por dos

Intentad imaginaros a 800 personas cantando al amor con la única ayuda de una guitarra eléctrica. Parece que os estoy contando un  cuento de otro mundo, que en la sociedad de hoy en día eso no podría suceder. Quizás mágico, quizás algo incrédulo o inocente, lo que sí es cierto que los que estamos aquí lo vivimos, como sudor bajo las sabanas, como roce de labios, como miradas en la que te podrías perder. Esto eso que necesita el mundo, nada más.

Como traca final “Ese Viejo Rock & Roll”, “No va más” y para terminar “El dorado“.

Si tuviera que contaros lo que personalmente he sentido en este concierto me llevaría horas. Tendría que empezar por como un chaval de 15 años se estremecía en su cuarto escuchando “No va más”, o cómo se le caían las lágrimas por las mejillas al acordarse de mis padres cuando sonaba “El Dorado” en mis walkman.

Todas esas sensaciones han vuelto brutales esta noche. Se han abierto paso desde mi inconsciencia hasta mi piel y mis oídos para estremecer todo mi cuerpo. Me he quedado afónico gritando, me he deleitado escuchando todas las voces que conmigo compartían este momento y, por supuesto, me he acordado de temas que deberían haber aparecido esta noche “Lisa y Fran”, “El boulevard de los idiotas” o “Esperando mi tren”.

Para la firma posterior de discos las cintas de cassette se hacen su digno sitio entre los CDs. Claro ejemplo de lo que estamos hablando… Una noche que no olvidaré nunca.

Todas las fotografías por Esperanza Mar. Podréis ver estas y muchas más en nuestro Flickr

Autor: Esperanzamar

La música une, es universal, da igual el idioma que hables o si ni siquiera dices una palabra. Hay veces que ha dado igual si te has quedado sordo incluso, se puede sentir, te hace estremecer, saltar, gritar... la vida es mas interesante con ella y por eso deberia ser de libre circulacion. Aqui pongo mi granito de arena

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