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Feel the black sound

Canary Wharf Jazz Festival (Londres – Agosto 2013)

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Del 16 al 18 de agosto, uno de los más conocidos y respetados festivales de jazz de Londres regresó a Canary Wharf.

Una vez más, uno de los centros financieros más importantes de Europa, se convirtió por espacio de tres días en punto de encuentro para todos los amantes del jazz de la ciudad.

Una de las indudables ventajas de vivir en esta gran urbe es su aplastante  oferta cultural. El fin de semana estaba repleto de eventos y dos fueron los que  seleccionamos para el sábado: la exposición “Travel photographer of the year” de la Royal Geographical Society y el Festival de jazz de Canary Wharf.

Dos eventos que de manera muy distinta nos harían viajar y soñar con paraísos lejanos, rutas exóticas, historias domésticas, héroes y amantes que nos han sido presentados y así, han pasado a formar  parte de nuestra propia historia.

El día no podía ser peor para un concierto al aire libre, las apuestas a que el plantel previsto pudiera tocar al completo eran mínimas.

Sin embargo, cuando llegamos a puerto, con Soothsayers ya sobre el escenario, el público retaba a las nubes sin miedo y nos encontramos con el fantástico ambiente que hace de este festival, un evento más que recomendable.

A diferencia del año anterior, esta vez vinimos preparados con manta, botella de vino, y algo de comida para las muchas horas de jazz en directo que nos esperaban en este ambiente relajado y de total informalidad.

Soothsayers son un colectivo de músicos de marcada influencia reggae y afrobeat, con sede en Londres y que giran en torno a la figura del trompetista Robin Hopcraft y del saxofonista y clarinetista Idris Rahman.

Sus intensos directos les han brindado la oportunidad de realizar colaboraciones  con cantantes establecidos en el mundo del reggae y el afrobeat  como Johnny Clarke, Keziah Jones, Michael Prophet, Linval Thompson y Cornel Campbell (con el que recientemente han editado un álbum).

Mientras nos íbamos instalando, la banda nos sorprendió con una inesperada pero hermosa fusión de ritmos propios del reggae y el swing junto con improvisaciones propias del jazz, elementos clásicos de un estilo musical que, por cierto, cada vez nos resulta más interesante.

La experiencia propuesta por Soothsayers fue un viaje profundo, espiritual, y lírico a latitudes caribeñas. El grupo nos regaló una excitante fusión de melodías inolvidables y letras reflexivas que, a través de continuos cambios de profundidad, esbozaron ante nuestros ojos, un paisaje de inspiración reggae y afrobeat.

La voz suave y cálida de Julia Biel se unió a la de Hopcraft y Rahman proporcionando el complemento ideal a la sección de metal y bajo reforzando así el ritmo alegre que caracteriza el espíritu indomable de esta banda.

Después de una pausa de media hora, fue Yolanda Brown quien tendió la oportunidad de una nueva travesía musical. Esta saxofonista y compositora británica (auténtica virtuosa del saxofón tenor, soprano y alto), nacida de padres jamaicanos, ha trabajado con músicos como Byard Lancaster, Sonny Bradshaw, Otis Williams y The Temptations, junto con su manager Shelly Berger.

Tal y como explica en su página web, para ella la música siempre ha sido una fuerza terapéutica que propicia y promueve una comunicación de 360 ​​grados que fortalece los vínculos de la humanidad.

En esta línea, su intervención estaba concebida como un medio de transporte dinámico para viajeros modernos. En una tarde gris y lluviosa fue capaz de tejer su singular magia a partir de una sólida base de guitarra, teclado y batería que realzaban su saxo suave y expresivo.

Su propuesta comenzó con el tema “Story”, de su álbum “A step closer”, en el cual interpreta la historia de su vida. El segundo tema elegido, “ConFusion”, es una alegoría a la mezcla de culturas.

Unos inspirados acordes de piano e intensas intervenciones de batería y bajo, inyectaron una inusitada energía en el famoso “Summertime”. Impresionante.

Fue durante estos compases cuando Yolanda, agradecida a un público que resistía el mal tiempo con un increíble entusiasmo, abandonó el escenario para terminar su personal interpretación del tema entre sus seguidores.

Los ritmos jamaicanos hicieron aparición en “Tokio sunset”, perteneciente a su aclamado disco “April Showers May Flowers” y que dio paso a una versión del ya considerado himno “Is this love” de Bob Marley, que hizo al público cantar y bailar el famoso estribillo.

“En veinte años, esta es la mejor actuación que he visto en mi vida”, fueron las palabras del promotor del evento.

De vez en cuando había que abrir los paraguas, las mantas estaban ya medio mojadas, pero allí seguíamos todos. La noche llegó, y Omar Puente subió al escenario al frente de su nuevo proyecto, Raíces Cubanas, una banda de gran energía compuesta por diez músicos, y liderada por los vocalistas Rene Álvarez y Yuri Moreno.

Pocos capturan la emoción y la profunda pasión de la música cubana como este aclamado violinista que ha trabajado con algunos de los grandes maestros del género como Ibrahim Ferrer, Courtney Pine, Nigel Kennedy, Wynton Marsalis y Jools Holland. Con él, la música tradicional cubana (Buena Vista Social Club) es reinterpretada a través de un sonido más contemporáneo, eminentemente bailable, y muy condimentado con sabores originales de Omar.

El calor del jazz propuesto por este artista nos transportó a ritmo de son a rincones del malecón cubano gracias a las interpretaciones de la sección de viento, que se mezclaban con unos timbales profundos, rítmicos, poderosos.

Destacable también la gran actuación de la pianista, que deleitó al público con momentos simplemente soberbios.

Temas vinculados a la historia del jazz cubano, como  “Ya llegué, llegué yo”, “Oye mi son” o “El paso de Encarnación”, fueron interpretados por esta formidable formación, bajo las directrices de Omar.

En mitad del tema “Todo en la vida se paga”, el artista aprovechó el vínculo creado por Yolanda Brown y realizó uno de sus virtuosos solos de violín rodeado de un público que no paraba de bailar.

En más de una ocasión a lo largo de la noche, el violinista cubano cedió su protagonismo a los miembros de la banda. La conga y el contrabajo, así como los dos trombones de la banda, tuvieron su momento de gloria durante unos solos cargados de ritmo e intensidad.

El público totalmente entregado y apiñado alrededor del escenario disfrutó de la actuación tal y como demostró la petición masiva de un bis cuando abandonaron el escenario. Agradecido, Omar concedió un tema más para poner punto final a un día agotador, cargado de viajes, sabores y emociones.

Todas las fotos del festival AQUÍ

Autor: Esperanzamar

La música une, es universal, da igual el idioma que hables o si ni siquiera dices una palabra. Hay veces que ha dado igual si te has quedado sordo incluso, se puede sentir, te hace estremecer, saltar, gritar... la vida es mas interesante con ella y por eso deberia ser de libre circulacion. Aqui pongo mi granito de arena

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