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Feel the black sound

Crónica del Festival Bluescazorla 2013 – Día 1 – “La noche de Fito y el descubrimiento de los Mighty Calacas” Parte 1 de 2

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En esta edición queremos agradecer primero todo lo que este festival nos ha ofrecido personalmente a nosotros y por extensión a todos los que cada año podemos hacer una escapadita.

Agradecer a la organización por hacer posible cada año este momento mágico entre las montañas y en un entorno tan bonito como es Cazorla. Traer a este enclave a artistas internacionales no es tarea fácil, por eso desde aquí nuestra más sincera enhorabuena.

Nunca hay ningún tipo de problemas, ni en cuanto a músicos, ni en cuanto a malos rollos. Esto también se lo tenemos que agradecer a la estupenda gente de Cazorla.

Que se te llene tu pueblo de gente extraña durante tres días, que continuamente esté sonando música hasta las tantas de la madrugada y que haya gentes por las calles bailando y cantando no tiene que ser fácil. Sin embargo, ellos no sólo lo sobrellevan sino que son las personas más agradables que te puedas encontrar. Serviciales, atentos, simpáticos y puestos a ayudarte para lo que necesites, hacen que siempre la experiencia de ir al Bluescazorla sea inolvidable.

Y para colmo, la gente que conoces en el festival de cualquier parte del mundo también son increíbles. Este año hemos tenido la suerte de poder tratar con artistas, con periodistas del medio. Grandes profesionales que nos han enseñado muchísimo tanto profesionalmente como humanamente. Por citar algunos, el maestro Vicente Zúmel, galardonado este año con el “Keeping the blues alive” que concede la Blues Foundation de Memphis o José Luis Palma, un grandísimo profesional y una maravillosa persona, lo podréis encontrar en cualquier concierto de Blues que haya en el territorio nacional y cercanías. Ellos junto a otros compañeros han hecho de ver un concierto de blues una clase magistral de historia de la música.

En definitiva, con esto sólo he querido expresar todo lo que ofrece el festival además de la estupenda música que hemos visto.

Empecemos entonces con el certamen propiamente dicho.

Este año llegamos temprano. Después de que el año pasado nos quedáramos sin sitio en el camping El Cortijo de San Isicio, no queríamos que nos volviera a pasar.

Nos llama la atención que este camping que sólo se encuentra a 1km del pueblo no venga en los sitios recomendados de acampada en el programa oficial. Curiosamente este año debido a la menor afluencia de gente no se ha llenado.

Así, el miércoles nos lo dedicamos a pasear por las maravillosas calles de Cazorla y a tomarnos unas riquísimas tapas en sus bares. Por cierto, apuntar que vinimos como mejor se puede hacer, rodeado de amigos. Entre los que traes y los que haces en el festival, el fin de semana es siempre inolvidable.

Al día siguiente, jueves, nos encontramos con la sorpresa de que aún no hay programa. La dificultad de cerrar el cartel ha llevado a la organización a esperar hasta el último minuto para la impresión del programa. No pasa nada, porque por la tarde ya podemos encontrarlos en todas las tiendas y bares del pueblo. Por cierto, un programa mucho más elaborado que en pasadas ediciones, con bastante información de los artistas y lugares del pueblo.

21:45 Recogida de acreditaciones.

La noche empieza fresquita. Un viento proveniente de las montañas relaja y refresca nuestro nerviosismo previo.

Como siempre, el proceso de acreditación fluido y ágil. Para eso tenemos a la eficientísima Lola para controlarlo todo.

Una vez dentro de la plaza de toros el horario se cumple escrupulosamente.

22:30 Flavio Guimaraes

Flavio es el primero en aparecer en escena. Este armonicista es referente en Brasil, su país de origen. Ha creado una escuela donde imparte clases a los mejores armonicistas en Río de Janeiro.

Durante sus más de 20 años de oficio ha publicado 15 discos y ha tocado con artistas del calibre de BB King, Robert Cray, Buddy Guy o Sugar Blue.

En el escenario un expresivo guitarra, un acompasado bajista y un “pulcro” batería. Para empezar con buen pie, el primer tema de corte clásico. La plaza medio llena pero con ansias de blues.

La voz no es su principal arma, pero acompaña a la perfección con su expresión rota y modulada por horas y horas encima de un escenario.

Pero es con su armónica cuando se nos corta el aliento. Cuando la señorita habla es cuando en la plaza se hace el silencio. Y lo mismo te susurra, que te pega un grito desgarrador y pone las cosas bien claritas. Se arrancan los primeros aplausos espontáneos de la noche en un golpe al unísono de júbilo y felicidad.

A nuestro lado, el gran Vicente Zumel nos informa de los detalles más técnicos, aquellos en los que sólo se fijan los entendidos. Con “Big Boss man” de Jimmy Reed Nos mete en la piel el Blues “grueso” de Chicago. En él la armónica llega a notas que no pensábamos que pudiera alcanzar. Las influencias a Sonny Boy son palpables.

Por fin las primeras palabras, y como no, dedicadas al festival:

“Felicidades a uno de los festivales mejores y más longos de Europa”

Seguidamente los covers se fueron sucediendo uno tras otro ante el asombro del personal y las caricias de una brisa nocturna veraniega. “Early in the morning” de Little Walker con amplificador fender y micro astatic para la armónica, “Crossroad” de Robert Johnson, con tintes funky que desvirtuan un poco el tema original pero que se acomplan perfectamente al ambiente de la plaza. Todo ello acompañado por los adornos típicos, pero efectivos de:

“I say yeahhh…..yeahhh…..I say Jo Jo……Jo Jo

Alentados por la Fender del guitarrista y el bajo de 5 cuerdas.

Acto seguido la Fender desaparece para dar pie al Dobro. Según nos cuenta Vicente, porque a tanto no llego, afinado en Re abierto, mientras Flavio toca su armónica en 3ª posición.

“Can´t be satisfied” de Muddy Waters a dos bandas, guitarra y armónica. El tema termina con Flavio sólo en el escenario hablando a través de su armónica. Y despidiendose con un sonido de tren que se llega y se aleja.

Armónica cromática para su siguiente tema de George “Harmonica” Smith.

A medida que avanza el concierto se va llenando la plaza. Es de las pocas veces que un jueves la vemos tan llena. La música del buen blues atrae a la gente como moscas a la miel, nos envuelve y nos atrapa sin que podamos, ni queramos remediarlo.

El concierto termina con unas sinceras  palabras de agradecimiento a la organización, y con un blues a ritmo de las palmas que nos impide dejar de mover nuestras cabezas. El “bis” para “Walkin´ blues” de Robert Johnson, esta vez con toda la banda sobre el escenario y con aires a lo Muddy Waters y con resonancias oscuras a lo Eric Sardinas.

00:00

Una voz en off presenta a Fito y tras un escueto “buenas noches” empiezan a sonar los primeros acordes de “En la boca vive el pez” cantado, evidentemente, más por la plaza que por él mismo.

En el escenario sólo dos guitarras, al que se añaden, en el momento que todos sabemos, el saxo, teclado, batería y bajo.

Lo hemos estado evitando hasta ahora, pero hay que reconocer que el éxito de este jueves ha sido sin duda Fito. La gente casi llena por completo la plaza, y eso un día entre semana no es fácil.

“Sobra la luz” como siguiente tema. Hemos visto a Fito en multitud de ocasiones, y la verdad, es que se tiene sus directos muy estudiados. Esperamos ansiosos si próximo trabajo, pero un directo de vez en cuando aplaca un poco la espera.

Su rock callejero, tirando a pop la mayoría del tiempo y a sonidos oscuros en escasas ocasiones tiene enganchado a miles de personas.

“Me equivocaría otra vez” nos corrobora que cada nota, cada acorde que da comienzo a cada tema es perfectamente reconocible por los presentes que corean a voz en grito cada sílaba.

Los temas de sus 5 discos se alternan. “Cerca de las vías” nos devuelve nada menos que a 2001. Los años no han pasado en balde por este tema, y podemos notar las palpables variaciones, que se expresan en forma de más claridad y fluidez.

En un momento dado el aire se para y podemos escuchar a Fito clara y limpiamente. La gente aprovecha para corear y aplaudir su cercanía y sinceridad.

Final Parte 1 de 2…..

Si queréis ver más fotos del festival, visitad el facebook de nuestra página.

Autor: Esperanzamar

La música une, es universal, da igual el idioma que hables o si ni siquiera dices una palabra. Hay veces que ha dado igual si te has quedado sordo incluso, se puede sentir, te hace estremecer, saltar, gritar... la vida es mas interesante con ella y por eso deberia ser de libre circulacion. Aqui pongo mi granito de arena

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