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Feel the black sound

Zico en la Sala Cero con Nacho Camino & General Invierno como teloneros, Sevilla 25/04/2013

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Zico presenta su nuevo trabajo en la Sala Cero, con Nacho Camino y el General Invierno como teloneros.

En petit comité, comienza un concierto que promete contarnos cuentos maravillosos, con la innegable magia de una música etérea e imaginativa, que sólo pueden transmitir unos grupos llenos de pasión e ilusión.

Nacho Camino & General Invierno es una banda sevillana formada en Octubre de 2011. Los integrantes son el propio Nacho Camino (voz, teclados, sampling), Francisco Pedrosa (guitarra, coros), Rosa Rodríguez (violín, teclados, coros), Pedro Ortega (bajo, coros) y Manuel Martínez(batería).

Lo que más llama la atención nada más empezar el concierto, es el sonido del violín. Un sonido que nos susurra ¿Quién va a recoger este montón de cenizas? (Las muchachas sin corazón).  Un tema alegórico a todas esas mujeres crueles sin corazón que nos dejan para el arrastre y que, la verdad, para mí, que no le importan nada.

Lo que en ese tema aparecía como un cuento de tintineos y campanillas, en Santa teresa nos llega con fuerza y espíritu. Rosa y su violín le dan un toque coral a unos temas ya de por sí llenos de sentimientos, en los que la voz profunda de Nacho da la serenidad justa y necesaria para que te creas cualquier cuento. Esta voz se agradece, ya que consigue alejarnos de las prisas e inquietud que nos rodea.

Con “Nosotros” llega la realidad, con versos al compás de un ritmo marcado por el boulevard parisino trasnochado y tránsfuga. Con versos como “saluda a la cámara, camarada” y “pregúntale a tu centinela que es lo que te espera ahí fuera” son capaces de embelesarnos e hipnotizarnos. Son palabras sencillas pero muy emotivas, y acompaña a la perfección una instrumentación conseguida y preciosista.

Los movimientos de mis acompañantes y el ritmo que se respira en el ambiente parecen contrastar con la letra del tema “Lo vuestro es imposible”.

En general, los temas suenan a los años 80 y la melodía silbada de las películas de western que todos hemos visto alguna vez, no hacen más que atestiguar la impresión que nos hemos llevado.  “John Wayne” es uno de los temas más originales que hemos escuchado últimamente. ¿Qué pensarías de un tema dedicado a este tipo con música lenta y romántica?. Pues lo dicho, original y curioso a partes iguales. Armónica y sólo de guitarra enfocados a la tierna inocencia, en vez de a la ruda memoria del personaje.

“El espíritu nacional” es uno de esos tema indie de letra sencilla pero música compacta y cuidada que tarareas una y otra vez. Y con “Yo que he servido a la reina de Inglaterra” se pretende hacer escuchar a todos aquellos que promueven el “todo vale” que parece propagarse como la pólvora hoy día. Tiene aire a tema revolucionario y cantado en las calles. Te enciende y te entristece a partes iguales.

Un fin de fiesta a lo grande con “Nunca hemos sido modernos”. La combinación mágica de una versatilidad instrumental combinada con una historia a medio camino entre la realidad y la ficción.

1erbis “Todos tendréis primaveras”, que trata de los efectos colaterales de una revolución en una pareja donde ella “lee de sol a sol y algunas noches también”. Tema con letra tirando a la psicodelia pero con una pátina de cotidianidad. La inclusión de gritos revolucionarios y sonidos callejeros quedan genial en este tema, dotándolo de profundidad y cuerpo.

Con un sonido que pretende ser infantil, pero lleno de matices y profundidad, sus directos se saborean con sumo gusto.

Destacar el sonido coral conseguido por la banda en su corta vida, de momento.En resumen, me han gustado mucho y habrá que seguirles la pista.

Llega la hora del plato fuerte de la noche

y el sonido del que hacen gala en el disco, y que no me cansé de elogiar en la review que hicimos, ahora aparece más profundo e íntimo si cabe. El comienzo con “Imposible”, al igual que en el disco, nos envuelve en una atmósfera de misterio y carisma.

Los espacios cerrados con buena acústica, como es la sala Cero, pueden ser positivos o negativos. Los instrumentos suenan algo discordantes en un principio. Parece que hace falta batir más los huevos para que se termine de hacer bien la tortilla.

“Fantasmas” ayuda mucho a ligar el conjunto. La voz de Guego como guía espiritual lleva al grupo y lo dirige con mano firme y sin titubear. Este “chaval” coge tablas entre cada vez que lo hemos visto.

“Restos” me hace presagiar conciertos futuros, donde este tema sea un recurrente entre sus seguidores más puristas, como nosotros. Lleno de sonidos “Zico”, sin ser presuntuosos y con unas melodías sencillas y minimalistas al inicio del tema, poco a poco tienen la capacidad de transformarse, de complejizarse. De llenarse de matices y colores.

La conexión entre los integrantes a medida que transcurre el concierto  se hace palpable en los momentos más álgidos sobre todo. Y se siente en aquellos más íntimos en los que Guego nos muestra su lado oscuro.

Con “Suenan las campanas”, viene también uno de los temas con la letra más metafórica y psicodélica del disco. Sin embargo, es capaz de crearte una sensación de tristeza y pena que pesa en el alma.

Hablar de los temas puede ser retórico con este grupo. Pero ¿qué pasa si el fuerte de un grupo es precisamente eso, sus temas? Pues nada, que cuando vas a uno de sus conciertos disfrutas el doble, una por verlos en persona y otra porque te regalan lo que has ido a buscar.

“Astilla” nos trae la lucha de un niño. Un niño que no es precisamente un santo…un papel que a juego le queda muy bien, ¿no sé por qué será?

Se nota que el grupo viene muy animado. Las miradas complices y las risas entre dientes son un constante esta noche en el escenario. Esta alegría se contagia y se disfruta.

“San Lázaro”, un tema antiguo, que no está incluido en Demonios al Sol, pega saltitos entre los sueños y la magia. Aunque con una concepción más lineal que los incluidos en su primer trabajo, no desentona en absoluto y el sonido es innegablemente Zico. Podía haber entrado perfectamente en la producción del disco, y así hubiéramos tenido unos minutos más para disfrutar de la escucha de un disco que sigo manteniendo que se hace corto.

Como nota curiosa, ¿os habéis fijado alguna vez en una teclista disfrutando plenamente un concierto?. Es curioso, porque se mueve al compás de la música con su cuerpo, y maneja sus manos sobre las teclas como mimándolas. Rozándolas con ternura y decisión. Nadia guapísima y muy concentrada.

“Mueren las artes”, un himno reivindicativo a las muestras de cultura y a los demonios al sol que le dan nombre al disco.  En directo, la coralidad y homogeneidad instrumental de la que hacen gala en el disco no se pierde en absoluto. Y los momentos más individuales vienen siempre proseguidos de un grito grupal que encaja cada pieza en un único y colorista puzle.

“Agüita de mar” deja entrever la calma que precede a la tormenta. La voz de Guego personal y carismática llega a enamorar en temas así. En directo, el in crescendo que tiene el tema al final es más punzante que en el disco. Son por cosas así, por lo que decimos que un grupo gana en directo, porque se aprecian mucho mejor algunos matices que pasan algo desapercibidos en el disco.

Con “la piel” el inicio acústico de los temas para posteriormente dejar paso a todo el grupo queda genial. El proceso evolutivo de los temas tiene una clara metodología y en directo se hace notar más. Si queréis saber cuál es, os recomiendo encarecidamente que os hagáis con el disco.

“70 m2” nos va preparando para el inevitable adiós. Pero nadie de aquí quiere irse. No queremos dejar de ver a Guego moviéndose adelante y atrás con su guitarra. No queremos dejar de escuchar el punzante sonido de una guitarra eléctrica tocada como debe ser. No queremos dejar de ver la sonrisa de disfrute de Nadia. En definitiva, no queremos irnos.

Y llegamos al cierre del telón, algo precipitado, todo hay que decirlo. Y es que por lo visto, no queda más tiempo. Una pena porque la gente pedía bis a gritos y no hemos tenido oportunidad. Bueno, esperaremos a la ocasión, que por supuesto, no nos perderemos. Y os recomiendo que si tenéis oportunidad vosotros tampoco.

Preciosa noche la que nos regaló Zico.

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Autor: Esperanzamar

La música une, es universal, da igual el idioma que hables o si ni siquiera dices una palabra. Hay veces que ha dado igual si te has quedado sordo incluso, se puede sentir, te hace estremecer, saltar, gritar... la vida es mas interesante con ella y por eso deberia ser de libre circulacion. Aqui pongo mi granito de arena

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