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Feel the black sound

“Dos noches de Jazz” en el Maestranza – Esperanza Spalding 19-11-2012

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Este concierto abrió el ciclo que en Noviembre el Teatro Maestranza dispusó como obra cumbre de su programación para 2012. Los dos conciertos eran nada menos que de Esperanza Spalding y Melody Gardot, y como no podía ser de otra manera, nosotros estuvimos allí. Asistimos a dos veladas maravillosas, cada una con sus peculiaridades, pero ambas mágicas.

Hoy os contaremos como Esperanza llegó a Sevilla para robarnos los corazones, en uno de esos conciertos que no podremos olvidar en muchos años. La deliciosa armonía de su contrabajo y su voz llenaron de luz una noche de luna llena en Sevilla.

20:00

Como no podía ser de otra manera, una perfecta organización acompaña a uno de los lugares más emblemáticos de la escena cultural de Sevilla. Nos recibe en la puerta Rocío Castro, directora de relaciones externas y nos acompaña a nuestros sitios indicándonos por el camino las normas básicas en cuanto a fotos y utilización de aparatos digitales. Encantadora y profesional. Así da gusto.

20:25

Nos sentamos en nuestro privilegiado sitio del patio de butacas. Los fotógrafos tienen su lugar especial junto al escenario.

Nos fijamos un poco en la escenografía y nos sorprende ver que no es ni mucho menos recargada. Un piano, un contrabajo, batería y otra serie de instrumentos se encuentran casi repartidos al azar por el escenario. Un fondo rojo monocromático y una radio, igual a la que aparece en la portada de su disco completan el cuadro. Tras la radio gigante intuimos se pondrán los vientos.

Si alguna vez habéis estado en el Maestranza sabréis que el espacio es mágico de por sí. La espectacular altura, el diseño del espacio, la sobriedad y a la vez elegancia de la decoración, y por supuesto, lo que más nos interesa aquí, el sonido. No creo que pueda acercarme siquiera a describiros que se siente cuando os sentáis aquí, así que os recomiendo encarecidamente que vayáis alguna vez, o varias a ser posible.

Por meteros un poco en situación, este será el último concierto que Esperanza dará de su gira “Radio Music Society” en España, pero que continúa por multitud de países hasta bien entrado el 2013. Podreis ver su programación en su página oficial.

Sobre el escenario 7 vientos, batería, piano, coro, guitarra y al fin ella. Tal y como podéis ver en las fotos aparece con un vestido suelto de falda corta, descalza y tocando el bajo.

Las primeras palabras, con sorpresa del personal asistente incluida, son el español: “Tengo que explicar algo importante sobre nuestra filosofía musical, cuando pienso en RMS pienso sobre esto….” Y pasa a presentar a cada uno de los componentes de la banda con sus respectivos solos instrumentales.

Lo que suele ocurrir al final de los conciertos es perfecto para romper el hielo inicial, acercar distancias con el público y arrancar los primeros aplausos de la noche….por supuesto no serán los únicos.

Pulsera en el tobillo y moño que recoge una gran melena. Delgadita, frágil y con una fuerza al transmitir sonidos y enfrentarse en primera línea a todo el Maestranza, impresiona. El teatro no está completamente lleno pero muy poco le falta. Considerando que esto es enorme debe impresionar si estás sobre el escenario. Pero se ve que a ella eso le afecta poco.

En los primeros compases del concierto nos llega un tema con un inicio a dos bandas, batería y bajo van dando paso lentamente al piano. Nada que ver sus discos con un directo. A medida que avanza el tema se unen toda la banda de vientos, creando una atmósfera densa de sonidos y fresca a la vez.

El jazz que vislumbramos en su último trabajo es el protagonista absoluto de los primeros temas de esta noche. Temas interminables de virtuosismo al contrabajo y piano. Acompañados en los recesos por un trombón o trompeta según venga al caso.

Ahora nos teletransportamos a 2006, al primer disco de estudio de Esperanza. Si recordamos la temática de aquel primer trabajo recordaremos los ritmos latinos de arena tamizada y sonidos calurosos.

De nuevo toma el bajo, acompañada por piano y teclados.

Sonidos caribeños hacen que se muevan sus caderas como en un ensueño de la chica de Ipanema. El dulce contoneo recuerda a playas de arena blanca. Dulzura es la palabra que se me viene a la cabeza cuando escuchamos esta bossa. Sin querer pero queriendo nos damos cuenta que llevamos más de 10 minutos sin poder apartar la vista de Esperanza. Tiene un poder hipnótico que proviene a partes iguales de su fragilidad y belleza, pero también de lo que destila al transmitir las notas de su bajo o contrabajo.

“Smile like that” nos devuelve a su último trabajo. Si recordamos, es el último corte del disco. La vemos al contrabajo de nuevo, donde se siente especialmente cómoda. Lo maneja con una soltura y delicadeza sobrecogedora, a pesar de que casi se pierde tras él.

Lo mejor de los temas de jazz, y que evidentemente también tenía que repetirse aquí, es la improvisación. En el escenario una complicidad de amantes prohibidos hace que la voz cantante vaya pasando de instrumento en instrumento sin llegar a posarse en nadie, pero rozando a todos por igual. El saxo y la trompeta se pelean por conseguir una cita con la señorita que pasa del contrabajo al bajo como si estuviera jugando con una pelotita tumbada en la cama.

Una introducción bilingüe nos abre paso a “Crowned & Kissed”.

Me acuerdo perfectamente que en el disco este tema está desarrollado coralmente por una completa banda con piano, vientos, trompetas, batería, etc., sin embargo, impresiona escucharlo esta noche tan sólo a piano y baquetas. La versatilidad vocal de Esperanza llena de ritmo y sentido musical el escenario hasta que por fin aparecen los citados vientos y todo se desmadra. Toda la improvisación, descontrol y raíces que en el disco se desfiguran ante tanta producción nos aparece aquí en su estado más puro. Cada tema se transforma, muta para dar paso a la maestría de los integrantes de la banda. Bajo su interpretación y sentido las notas fluyen siguiendo una supuesta línea argumental que se vislumbra bajo la alfombra del escenario y que nos tiene completamente atrapados.

El tema que sigue a continuación mejor no os lo cuento, sino que mejor os lo enseño en un video que he encontrado por la red de Italia, pero que al caso me viene al pelo para que sintáis una mínima parte de lo que se sentía aquella noche en el Maestranza.

La voz de Chris Turner ha sido para mí uno de los grandes descubrimientos de la noche. R&B en su estado más puro. No sería de extrañar ver en nada el primer trabajo de este hombre al que evidentemente estaremos muy atentos a partir de ahora. Es sencillamente espectacular como suena en este teatro.

Tal y como podéis ver en el video acto seguido viene uno de los temas de su discografía más mediáticos “Black Glod”. Chris está sublime, la calidez de su voz mezclada con la inocencia de la de Esperanza hacen de este tema un imprescindible en todos los conciertos que esta señorita de a partir de ahora. Creo que lo mejor que se puede decir de ella es simplemente que viéndola dan ganas de hacerse músico.

En “Vague suspicions” nos impresiona la musculatura de brazos, hombros y espalda de Esperanza. Tan sólo escribir me puede sacar de este estado ensoñamiento en el nos ha sumergido este tema. Parece que no hay nadie aquí. Está lleno pero se nota que todos los sentidos del público están puestos en el sonido embriagador de su contrabajo….sin palabras.

Con “Endangered Species” hemos tenido una especie de revelación cuando sonaba la trompeta. Tras más de diez minutos de tema, los ojos cerrados, extasiados por la música, todo se ha convertido en ruido. De esa clase de ruido que se te mete dentro y ya no distingues lo que es real de lo que no.

Y para terminar, como no podía ser de otra manera “Radio song”. Inmejorable mezcla de estilos que predispone el cuerpo y el espíritu para la felicidad y para abrir el apetito de vida, de sensaciones, de ritmos, latidos y caricias.

La gente está tan embelesada que al escucharla hablar en inglés el público no responde. Al fin se dan cuenta y empieza el acompañamiento con las palmas hasta terminar en un clamor ensordecedor que dura varios minutos, hasta que por fin vuelven al escenario.

En el primer y único bis de la noche asistiremos por primera vez a una pieza enteramente instrumental. Contrabajo y piano se hablan al unísono, o tal vez no. Quizás bailan, quizás sólo se están conociendo, aunque parece que la charla da sus frutos porque la complicidad, la cercanía, los roces de los dedos se empiezan a entrever de soslayo. Una piececita de jazz tradicional en la que apenas sabemos dónde está el tema y donde empieza la improvisación.

Que manera más deliciosa de terminar esta noche de luna llena.

Radio Music Society Band:

ESPERANZA SPALDING – Double Bass, Electric Bass and Lead Vocal
LEO GENOVESE – Piano, Rhodes and Keyboards
JEF LEE JOHNSON – Electric Guitar and Backing Vocals
LYNDON ROCHELLE – Drums and Backing Vocals
CHRIS TURNER – Backing Vocal
TIA FULLER – Musical Director and Alto Saxophone
DANIEL BLAKE – Tenor and Soprano Saxophone
BRIAN LANDRUS – Baritone and Tenor Saxophone
JEFF GALINDO – Trombone
COREY KING – Trombone
IGMAR THOMAS – Trumpet
LEALA CYR – Trumpet and Backing Vocals

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Autor: Esperanzamar

La música une, es universal, da igual el idioma que hables o si ni siquiera dices una palabra. Hay veces que ha dado igual si te has quedado sordo incluso, se puede sentir, te hace estremecer, saltar, gritar... la vida es mas interesante con ella y por eso deberia ser de libre circulacion. Aqui pongo mi granito de arena

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