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Feel the black sound

Concierto de James Harman + Jimmy Barnatan + Dienteslargos en la Sala Custom de Sevilla el 20 de Octubre 2012

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9:15 Puntuales en la puerta y como siempre los de Riff encantadores y efectivos.

Entramos con nuestras pulseras en las muñecas y nos encontramos con una gran sala a la que desgraciadamente no habíamos asistido nunca. Muy bien acondicionada para esta clase de eventos. Hemos visto en la entrada que esta temporada incluyen otros tipos de espectáculos como monologuistas (David Guapo) y DJs electrónicos.

22:00 Como era de esperar “Dienteslargos” abre la noche con un instrumental a tres bandas, guitarra, bajo y batería. El show comienza con un buggy animado de Alabama.

En la sala unas 70-80 personas. Pocas para esta sala y pocas también para la ocasión que se nos presta. El segundo tema nos lo presentan como inédito y suena realmente bien, a rock trascendental, al de toda la vida, al de “The Blues Brother”.

Entra en escena Joaquín Rodríguez, alias Juacko, con camisa negra y dos rayas blancas. Me gusta que cuiden los detalles, al fin y al cabo en cada espectáculo tienen que convencer si quieren hacerse un nombre en esto. Juacko y su armónica nos abren el apetito en esta noche de mucha armónica.

“I´m not cooling” de su primer y de momento único trabajo nos trae el rockabilly a escena. Divertido y desenfadado consigue que la gente se anime, ya que el concierto de momento estaba un poco frío, valga la redundancia.

Si en el disco suenan la mitad de bien que en directo merece y mucho la pena los 5€ por lo que lo venden tras la actuación. Pepe Delgado y Nick nos regalan “Let me go home, whisky” a dos voces. Un blues lento y caluroso que se nos mete entre las venas y nos arrastra al Mississippi.

Jam Blues/ Swing rollo Caledonia. Me gusta y mucho que no hayan empezado fríos, como suele suceder cuando vienes de telonero de uno de los grandes del blues. El calor de la noche llega poco a poco, pero Dienteslargos están siendo una gratísima sorpresa para romper el hielo en los asistentes.

Seguimos sacando temas de la chistera, y ahora le toca el turno a la sensualidad/sexualidad desde el punto de vista de una guitarra eléctrica encendida. Y de acompañamiento, unas letras con la picardía de los 50´s (u hu u hu)

“Oh yeah”, siguiente tema que lo dice todo en el título. Más rápido, facilón y colaborativo, ya que el estribillo hace que todo el recinto grite al unísono aquello del “Oh yeah”. Según sus propias palabras: “el oh yeah hay que decirlo cuando esos cabrones se acerquen al micro”

A Pepe (el cantante) le falta quizás un poco de profundidad en la voz, esa que da los años, pero innegablemente tiene una gran versatilidad vocal e interpretativa. Llega a las notas más altas, no se le va ni una y es tremendamente placentera de escuchar. El Buggi se mezcla con el rock &roll de toda la vida para terminar su actuación. Nick Curran para un subidón de adrenalina que nos deje con un buenísimo sabor de boca. Hay que seguirle la pista a este grupo, creo que tiene mucho que ofrecer.

23:00 aproximadamente.

Hace su aparición Jimmy. Anteriormente ya ha estado alternando con los asistentes. Punto que atestigua la firma personalizada que nos dedica en la fotografía. Como bien reza el cartel que nos recibe en la entrada, esta es una noche de buen blues, y como no podía ser menos, los instrumentales para abrir boca son casi obligados.

La banda es la misma que posteriormente acompañará a james Harman, lo que da a entender la versatilidad de los músicos en cuanto a acompañantes se refiere.

Con el segundo tema aparece Jimmy, whisky en mano, y nos regala 10 segundos de puro poderío vocal. Parece que quiere calentar un poco el ambiente de la sala.

Quieto, con actitud pasota en medio del escenario, abraza el micro y nos deleita con aquel “Letit roll, baby, roll” de aquel “Roadhouse Blues” de The Doors.

Está claro que Jimmy es tanto cantante como showman. Con su primer tema ya tiene a todo el mundo en la cartera, entre sus gruñidos, payasadas y cameos con el resto de los compañeros de baile. Se lo pasa genial, eso no se puede negar, a pesar de no tener a su banda al lado, y lo mejor es que se contagia.

Sus primeros temas son baladas en las que su voz es la protagonista absoluta. Incluso se atreve con un a capella. Cosa que evidentemente se puede permitir gracias a que no hay mucha gente.

Uno de los momentos más divertidos de la noche es el que se produce con el tema “I´m a man baby” dedicado a unas señoritas de la primera fila con pose y whisky en la mano, por supuesto.

Como dato curioso, esta es la primera vez que Jimmy toca en Sevilla, y aunque el concierto y la gente no le está respondiendo como se merecería esperemos que haya más ocasiones para disfrutar de él, y si puede ser también de su banda al completo.

Continuamos con “I´m free” ligerita y más teatral si cabe aún. Sólo a piano y sentado frente a la batería mientras sus compañeros lo miran desde las bambalinas. Sobrado de tablas y confesándonos que le encanta hacer cosas no preparadas anima a sus compañeros a “improvisar con sol, por ejemplo, a ver que sale”.

No sé por qué en esta ocasión me está pareciendo el concierto un poco bajo de ritmo. Puede que las paradas excesivas entre temas no estén ayudando, o que la frialdad de la gente no ayude a que la banda se meta en su música. Existe el típico par de metros en primera fila que no se llena, síntoma inequívoco de que al espectáculo le está faltando fuerza y no consigue enganchar a los asistentes. Es tan evidente que incluso Jimmy se ha dado cuenta y pide a la gente que se acerquen y lo vivan desde dentro.

Para despedir “Mustang Sally” una ayudita del maestro Wilson Picket.

00:00 Hace su aparición el gran James Harman

Con una cervecita en una mano y un whisky en la otra, algo inestable pero con una presencia arrolladora, se nos presenta alguien que ha tocado con los más grandes del blues mundial. Por citar algunos diremos Big Joe Turner, John Lee Hooker, Freddie King, Muddy Waters, Albert King o B.B. King. Verlo en una sala, así, con esta poquita gente, 80-100 personas, y poder disfrutarlo en las distancias cortas es un privilegio que pocos habrán tenido a lo largo de su vida.

Nada más empezar un pequeño fallo técnico. Los instrumentos tapaban casi completamente su voz. 2 segundos es lo que tardaron en arreglarlo. Nota anecdótica muy bien resuelta por la organización.

Esto es lo que todos veníamos a ver, un bluesman con barba de chivo, voz ronca y camisa hortera. Se ve que los espacios pequeños le sientan bien. Que maravilla verlo tocar a menos de un metro su armónica. Blues en estado puro. Sin artíficos electrónicos, tan sólo él, su armónica, su voz y una tremenda guitarra que viene de Canadá. Su movimiento de cadera hipnotiza, el sonido rasgado a veces y limpio cuando le da la gana que sale de sus labios inunda cada rincón de la sala. Parece querer hablarle a las fotografías de los grandes de la música que hay colgadas por las paredes.

La suciedad, los sonidos arrastrados, casi arrancados contra su voluntad llegan cuando James lo desea, para posteriormente dar paso a una sucesión de agudos repetidos que arañan el techo y nuestras conciencias.

Nota curiosa, por momentos me ha parecido a Raimundo cantando, no sé por qué.

Alterna la voz y la armónica como si fuera la misma cosa, bajando el ritmo por momentos hasta casi la laxitud del sonido de un corazón. Hemos tenido que llegar a estas alturas del concierto para que por fin podamos cerrar los ojos y teletransportarnos a orillas de ese gran río americano de sobra conocido por todos nosotros.

Ya da igual la gente que haya, ya da igual donde estemos o en lo que pensábamos hace sólo unos minutos. Ya no hay quién nos salve del demonio y James se erige como su predicador.

El blues se entrelaza con el rock original para beber de sus fuentes e imprimir fuerza y poderío a la sesión.

El concierto termina como empezó, con un solo de armónica marca de la casa, que te deja con ganas de más, de mucho más.

Como nota personal he de decir unas palabras. Es una pena la poca afluencia que ha tenido el concierto. Un bluesman de la talla de James se merece mucho más. Además los teloneros han resultado estar a la altura de lo esperado. Si el ambiente hubiese sido otro podría haber sido una de esas noches que recuerdas siempre.

Esta clase de conciertos necesitan publicidad y más publicidad. Nosotros ponemos nuestro granito de arena, pero radio, televisión y prensa escrita es algo necesario para promover un estilo musical que la mayoría de la gente desconoce.

Ver a James en directo es una delicia, un tesoro preciado. Al menos nosotros nos quedamos con esa impresión.

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Autor: Esperanzamar

La música une, es universal, da igual el idioma que hables o si ni siquiera dices una palabra. Hay veces que ha dado igual si te has quedado sordo incluso, se puede sentir, te hace estremecer, saltar, gritar... la vida es mas interesante con ella y por eso deberia ser de libre circulacion. Aqui pongo mi granito de arena

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